Thursday, December 11, 2008

23 de diciembre de 2012


No quiero alertar a nadie pero… Los antiguos mayas creían que el gran ciclo de nuestro tiempo duraría hasta el día ñeque se completaran 13 ciclos baktum (baktum=400 años), fecha que equivale al 23 de diciembre de 2012. El fin de uno de estos ciclos largos era para los maya una especie de muerte, algo lleno de peligro. Para ellos la vida y la muerte van de la mano y necesitan bailar juntos para que los días sigan pasando uno tras otro. Esto no significa que el fin de este gran ciclo vaya a ser el fin del mundo. Para los mayas, el tiempo no se sucede de forma lineal sino de forma cíclica, es decir, el mundo muere y sufre un renacimiento constante. He pasado el fin de semana en Tikal, unas ruinas de un centro de ceremonias maya, escondido en la selva. Me siento en la obligación moral y espiritual de contaros esto, para que os vayáis planificando. También he descubierto que los mayas desarrollaron un calendario mucho más preciso que el nuestro gregoriano y una habilidad para predecir eclipses con una exactitud que todavía asombra a astrónomos actuales. Por eso, ahora que la crisis achucha, y con más argumentos que nunca, podemos decir que no hay mal que 100 años dure; según los maya 4 más y estamos listos.

Tuesday, December 9, 2008

HECHOS


Hecho número 1: No importa a qué lugar vayas, siempre hay alguien de Aranda

Prudencio. 66 años. Sacerdote. Vecino de Aranda de Duero. Residente en Guatemala desde el año 1973.

¿Cómo he dado con él? Se lo podéis preguntar a mi madre (Elisa 947 503974), estará encantada de explicaros cómo.

Como buen anfitrión, me invitó a cenar a su casa. Vive con otros 3 sacerdotes, uno ellos estadounidense. Mira por donde coincidió con el, tan nombrado en películas y series, día de Acción de Gracias (lo pongo en mayúsculas por si acaso).

El mismo Prudencio me llevó a la Casa Española para celebrar una cena con castellano-leoneses residentes en Guatemala. Atiende: me gané la cesta de Navidad.


Hecho número 2: Los autobuses de Guatemala son infinitos

Viernes. Me pongo la mochila al hombro y me voy al lugar desde el que, me han dicho, salen los autobuses para Cobán (mi destino final es Semuc Champey) ¡Qué bien! No son autobuses, son coches de línea.

Me dan el billete con mi asiento numerado, lo busco y me siento. Bien, 5 horas de viaje en mi propio asiento. ¡Y el de al lado libre!

Inocente.

A la media hora de viaje se sube al autobús una señora con 3 niñas. Sí. Se sienta a mi lado, era el único asiento libre. Ella y las niñas. Bueno, ella, las niñas y yo, vamos 5 cuerpos humanos.

Pero como los autobuses de Guatemala son infinitos, los pasillos tienen capacidad ilimitada y cabe tanta o más gente de pie que sentada.


Hecho número 3: Da igual que Bob Marley tenga algo así como 16 discos, siempre suenan las 16 mismas canciones.

Como dije arriba mi destino es Semuc Champey. No soy muy amiga de los tours organizados, pero ese día me apetecía no pensar, que me llevasen, así que me fui en un tour. Me pasan a recoger a las 7.30 por la puerta de mi hotel. Me abren la puerta de la furgoneta y allí está el incondicional Bob Marley de banda sonora, acompañando a 8 guiris que medio dormidos, pero muy simpáticos, me dicen: ¡Hola Nuria!

Me monto en la furgo con mi mochililla y el olor de las manzanas y de las galletas que he comprado para comer atraen en dos ingleses, una pareja, que se hacen mis amigos (o yo los suyos). Ya está, ya tengo pandilla para el fin de semana. (Salen en las fotos que voy colgar)

Semuc Champey es un nombre en idioma Q`eqchi que significa “agua sagrada que se esconde en la piedra” Son piscinas de agua natural al paso del río Cahabón. Este río se esconde bajo tierra por debajo de estas pozas y vuelve a aparecer 300 metros más adelante. Las fotos las tienen mis nuevos amigos, yo no tenía cámara ese día.

De vuelta al hostal, mis nuevos amigos, Bob Marley y sus 16 canciones y yo tuvimos la suerte de ver uno de esos los atardeceres que te ponen una sonrisa en la boca y te hacen cerrar los ojillos de felicidad.