Hecho número 1: No importa a qué lugar vayas, siempre hay alguien de Aranda
Prudencio. 66 años. Sacerdote. Vecino de Aranda de Duero. Residente en Guatemala desde el año 1973.
¿Cómo he dado con él? Se lo podéis preguntar a mi madre (Elisa 947 503974), estará encantada de explicaros cómo.
Como buen anfitrión, me invitó a cenar a su casa. Vive con otros 3 sacerdotes, uno ellos estadounidense. Mira por donde coincidió con el, tan nombrado en películas y series, día de Acción de Gracias (lo pongo en mayúsculas por si acaso).
El mismo Prudencio me llevó a
Hecho número 2: Los autobuses de Guatemala son infinitos
Viernes. Me pongo la mochila al hombro y me voy al lugar desde el que, me han dicho, salen los autobuses para Cobán (mi destino final es Semuc Champey) ¡Qué bien! No son autobuses, son coches de línea.
Me dan el billete con mi asiento numerado, lo busco y me siento. Bien, 5 horas de viaje en mi propio asiento. ¡Y el de al lado libre!
Inocente.
A la media hora de viaje se sube al autobús una señora con 3 niñas. Sí. Se sienta a mi lado, era el único asiento libre. Ella y las niñas. Bueno, ella, las niñas y yo, vamos 5 cuerpos humanos.
Pero como los autobuses de Guatemala son infinitos, los pasillos tienen capacidad ilimitada y cabe tanta o más gente de pie que sentada.
Hecho número 3: Da igual que Bob Marley tenga algo así como 16 discos, siempre suenan las 16 mismas canciones.
Como dije arriba mi destino es Semuc Champey. No soy muy amiga de los tours organizados, pero ese día me apetecía no pensar, que me llevasen, así que me fui en un tour. Me pasan a recoger a las 7.30 por la puerta de mi hotel. Me abren la puerta de la furgoneta y allí está el incondicional Bob Marley de banda sonora, acompañando a 8 guiris que medio dormidos, pero muy simpáticos, me dicen: ¡Hola Nuria!
Me monto en la furgo con mi mochililla y el olor de las manzanas y de las galletas que he comprado para comer atraen en dos ingleses, una pareja, que se hacen mis amigos (o yo los suyos). Ya está, ya tengo pandilla para el fin de semana. (Salen en las fotos que voy colgar)
Semuc Champey es un nombre en idioma Q`eqchi que significa “agua sagrada que se esconde en la piedra” Son piscinas de agua natural al paso del río Cahabón. Este río se esconde bajo tierra por debajo de estas pozas y vuelve a aparecer
De vuelta al hostal, mis nuevos amigos, Bob Marley y sus 16 canciones y yo tuvimos la suerte de ver uno de esos los atardeceres que te ponen una sonrisa en la boca y te hacen cerrar los ojillos de felicidad.
4 comments:
Jaja...voy a llamar a Elisa pa comprobar la veracidad de Prudencio!! :P
Qué guay Nuria, sigue con el blog que mola un montón!! besitooossssss
/Alex
superdeacuerdo con el punto 1. es una gran verdad de la naturaleza. ayer yelle se tragó el micro y me miró.
¡Llévame contigo! ¡Llévame contigo!
Hay que ver el gustito que da leerte con la que tenemos aquí liada...
¡No dejes de escribir! Es justo y necesario...
:)
Nubecilla rosa!!que bueno saber de ti.Aunque no puedo evitar echarte de menos...no sé a qué tanta ñoñería mía...cosas de occidente.Cuídate y no te pierdas!!Milbicos!!
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